La controversia entre política y fútbol sigue creciendo en plena recta final de las elecciones presidenciales de Colombia. Una decisión judicial conocida este jueves ordenó al candidato presidencial Abelardo de la Espriella abstenerse de utilizar la camiseta oficial de la Selección Colombia como elemento de propaganda electoral, luego de las denuncias y cuestionamientos que surgieron tras la primera vuelta presidencial.
La medida ha generado un intenso debate nacional sobre los límites entre los símbolos deportivos, el sentimiento patriótico y las estrategias de campaña política.
De la Espriella y el origen de la polémica

La discusión comenzó después de la jornada electoral de primera vuelta, cuando De la Espriella apareció públicamente vistiendo la camiseta de la Selección Colombia y numerosos simpatizantes replicaron la misma imagen durante actos políticos y publicaciones en redes sociales.
El candidato Iván Cepeda cuestionó la práctica y solicitó un pronunciamiento formal de la Federación Colombiana de Fútbol, argumentando que la camiseta representa a todos los colombianos y no debería asociarse con una campaña específica. Según Cepeda, utilizar ese símbolo nacional para promover una candidatura podría interpretarse como un acto de apropiación política de un elemento que pertenece al imaginario colectivo del país.
La controversia tomó mayor relevancia porque ocurre a pocos días del inicio del Mundial de Fútbol 2026, un evento que tradicionalmente despierta un fuerte sentimiento de unidad nacional entre los colombianos.
¿Qué decidió la justicia sobre De la Espriella y la camiseta?
De acuerdo con la información conocida este jueves, una autoridad judicial resolvió que el candidato no podrá continuar utilizando la camiseta de la Selección Colombia como elemento de campaña mientras avanza el análisis sobre el uso de símbolos nacionales y marcas protegidas dentro de actividades políticas. La orden fue emitida por la jueza Aura Luz Forero, del Juzgado 120 Penal Municipal con Función de Conocimiento de Bogotá, quien admitió una tutela que presentó Wilman Ramiro Bocanegra Calderón.
La decisión busca evitar que un símbolo ampliamente reconocido por la ciudadanía pueda interpretarse como una identificación exclusiva de una corriente política o de una candidatura determinada.
Aunque el debate jurídico sigue abierto, la orden representa un precedente importante en una campaña presidencial que ya ha estado marcada por fuertes enfrentamientos discursivos y una alta polarización política.
La posición de la Federación Colombiana de Fútbol
Antes de conocerse la decisión judicial, la Federación Colombiana de Fútbol había emitido un comunicado en el que expresó su preocupación por el uso político de los signos distintivos de la Selección Colombia.
La entidad recordó que la imagen, los emblemas y los elementos oficiales de la selección están protegidos por derechos comerciales y de propiedad intelectual. Además, pidió expresamente que campañas políticas y promociones comerciales se abstengan de utilizar dichos símbolos para atraer electores o consumidores.
No obstante, la Federación también aclaró que no tiene facultades para impedir que una persona use una camiseta adquirida legalmente en contextos privados o personales, lo que ha generado interpretaciones distintas sobre el alcance real de las restricciones.
Un debate que va más allá del fútbol

Expertos en comunicación política señalan que los símbolos deportivos suelen convertirse en herramientas de identificación emocional durante campañas electorales.
Casos similares se han visto en otros países de América Latina, especialmente en Brasil, donde la camiseta de la selección nacional terminó asociándose durante varios años a determinados sectores políticos. Precisamente ese antecedente fue mencionado por quienes cuestionaron la estrategia utilizada por la campaña de De la Espriella.
Para algunos analistas, el riesgo está en que un símbolo diseñado para unir a millones de ciudadanos termine siendo percibido como un emblema partidista. Otros consideran que vestir la camiseta nacional forma parte de la libertad de expresión y del derecho de cualquier ciudadano a manifestar su patriotismo.
La reacción de la campaña de De la Espriella
Desde sectores cercanos al candidato se ha criticado la controversia, argumentando que portar la camiseta de la Selección Colombia representa apoyo al equipo nacional y no una apropiación indebida de sus símbolos.
Aliados políticos de De la Espriella han sostenido que la polémica responde más a una disputa electoral que a una infracción real, mientras que seguidores del candidato han continuado defendiendo el uso de la camiseta como expresión de identidad nacional.
Un nuevo capítulo en una campaña altamente polarizada

La decisión llega en un momento especialmente sensible para el país. La segunda vuelta presidencial enfrenta a De la Espriella y Cepeda en una de las campañas más tensas de los últimos años, marcada por fuertes confrontaciones ideológicas, acusaciones cruzadas y una creciente atención internacional.
Mientras el debate jurídico continúa, la polémica deja una pregunta de fondo que seguirá acompañando la campaña: ¿hasta qué punto los símbolos que representan a toda una nación pueden convertirse en herramientas de estrategia electoral?
La respuesta podría sentar un precedente para futuras elecciones en Colombia y redefinir la relación entre deporte, identidad nacional y política.
Reacciones y el pulso político
En las toldas de Abelardo De La Espriella la medida ha sido recibida con profundo rechazo, catalogándola como una “persecución judicial” (el denominado lawfare) promovida por la izquierda para frenar el impulso del candidato de derecha de cara al decisivo ballotage. Sus asesores legales ya preparan la contestación de la tutela, sosteniendo que el uso de una camiseta no constituye una infracción de marca ni una vulneración de derechos, y que se trata de un derecho ciudadano básico.
Por su parte, analistas de marketing político señalan que la estrategia de De La Espriella buscaba sintonizar con el fervor patrio que vive el país ad portas de la cita mundialista de fútbol. Con la orden del juez sobre la mesa, la campaña derechista tendrá que reconfigurar su puesta en escena para los debates y cierres de campaña de las próximas semanas, guardando en el clóset la camiseta amarilla y buscando otros símbolos de identidad que no los metan en un fuera de lugar ante los estrados judiciales.
En elnoticiario.com.co seguiremos atentos al desarrollo de esta noticia que mezcla las pasiones del fútbol, el derecho y la carrera hacia la Casa de Nariño.
¿Qué opina usted? ¿Debe un candidato presidencial tener libertad de usar la camiseta de la Selección en campaña, o se debe proteger la neutralidad de los símbolos deportivos? Déjenos sus comentarios.
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