• mié. Jun 10th, 2026

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Portada el pueblo wiwa gemini
Por José Enrique Arias Coronado
Columna de opinión para elnoticiario.com.co

La historia no ha sido fácil para los Wiwa. Han sobrevivido a la colonización, al conflicto armado en sus territorios y a la presión del turismo masivo. Sin embargo, su espiritualidad sigue siendo su mayor escudo. Vestidos impecablemente de blanco “color que simboliza la pureza de la Sierra y de sus mentes”, continúan subiendo a las cumbres a realizar sus trabajos espirituales.
Para este pueblo, el futuro de la humanidad depende de que los “hermanos menores” (nosotros, los que no somos indígenas) despertemos y entendamos que la naturaleza no es un recurso que explotar, sino un ser vivo al que debemos respetar. Mientras tanto, en el silencio de la Sierra, los Wiwa seguirán tejiendo sus mochilas, mascando sus hojas sagradas y rezando para que el mundo no pierda su equilibrio.


Si para el mundo occidental la espiritualidad suele ser una dimensión abstracta o confinada a templos de piedra, para el pueblo Wiwa es una ciencia física y viva.
Cada elemento del paisaje, desde la humedad de una hoja hasta la dirección del viento en la cuenca del río Ranchería, es un portador de memoria y un sujeto con derechos espirituales.
Para profundizar en el universo Wiwa, es necesario despojarse de la lógica lineal y adentrarse en una cosmogonía donde el pasado, el presente, lo material y lo invisible coexisten en un diálogo perpetuo.

La cosmogonía Wiwa: El origen en el vientre de la Madre

2  Cosmogonia el pueblo wiwa gemini

Para los Wiwa, el universo nació en la total oscuridad, en un estado de pensamiento puro antes de la existencia de la materia. Este origen está ligado a la Gran Madre (Shibulama) y a los padres creadores.


Los nueve mundos Wiwa

La estructura del universo se concibe como una gran matriz o un gran cono inverso
que alberga nueve mundos o niveles espirituales:

Los mundos inferiores: Capas habitadas por las fuerzas de la creación, los
espíritus de la naturaleza y los guardianes de las leyes originales.

El mundo central (el quinto nivel): Es la dimensión física que habitamos
actualmente, la superficie de la tierra.

Los mundos superiores: Dimensiones puramente espirituales hacia donde
transitan las almas y donde reposa la sabiduría ancestral.

Bajo esta lógica, la Sierra Nevada de Santa Marta no es una cadena montañosa común; es una réplica exacta de este cono cósmico, un axis mundi que conecta el subsuelo con el cosmos. Lo que ocurre en la Sierra tiene un efecto dominó sobre el resto del planeta.

Creencias centrales: La ley de origen y la enfermedad espiritual

El concepto rector de la vida Wiwa es la Ley de Origen (Sézhankua). No es una ley escrita por hombres, sino los códigos preexistentes de la naturaleza que determinan cómo deben convivir los seres vivos.

El orden de todas las cosas: Cada animal, planta, río y mineral tiene un “padre” o “madre” espiritual (un guardián invisible). Existe la Madre del agua, el Padre del viento, la Madre de las enfermedades.

La transgresión y la enfermedad: Para los Wiwa, violar la Ley de Origen (por ejemplo, talar un árbol sin permiso, desviar un cauce o tener pensamientos de ira y codicia) genera una acumulación de energía negativa. Esta transgresión no se castiga con cárceles, sino que se manifiesta en el mundo físico como plagas, sequías, accidentes o enfermedades físicas.
Sanar el cuerpo o la tierra requiere, obligatoriamente, sanar primero el plano espiritual.


Ceremonias profundas: El rigor del orden ancestral

3 ceremonias el pueblo wiwa gemini


Las ceremonias Wiwa son meticulosas, solemnes y, a menudo, privadas. Se desarrollan en espacios específicos como el Ushui (casa ceremonial de los hombres) y la Sanká (casa ceremonial de las mujeres), construcciones circulares de paja y barro que representan el vientre materno y el cosmos.

El “Sewe” o Pago Espiritual (La reciprocidad obligatoria)

El pago es el eje de la práctica ritual. Cuando un Wiwa va a cultivar, a recoger arcilla para una vasija, o incluso a construir una vivienda, debe realizar un pago previo conducido por el Mamo.

El material: Se utilizan cuentas de piedra de colores (tumas), conchas marinas (jijis), hojas de plantas sagradas o hilos de algodón blanco.

El acto: El indígena sostiene el objeto entre sus manos y concentración en sus pensamientos, depositando en él sus intenciones, disculpas o agradecimientos. Luego, el Mamo entierra o deposita estas ofrendas en los puntos sagrados (líneas negras o portales energéticos de la Sierra). Al entregar estas materias, se equilibra la “deuda” con los padres espirituales de los recursos utilizados.

El ritual de confesión y limpieza (Zhiga)

Antes de cualquier gran ceremonia o cuando ocurre una crisis comunitaria, los participantes deben someterse a la Zhiga, una confesión espiritual guiada por el Mamo. No se trata de un acto de culpa judeocristiana, sino de un ejercicio de transparencia comunitaria y ecológica. Los individuos verbalizan sus pensamientos negativos, envidias, conflictos familiares o sueños perturbadores. El Mamo “recoge” estas palabras en hilos de algodón para luego quemarlos o enterrarlos, purificando el tejido social y espiritual del pueblo.

El Bautizo del Poporo (Ayu)

Cuando un joven Wiwa alcanza la madurez, pasa por una rigurosa iniciación espiritual para recibir el Poporo. Durante días, el joven es privado del sueño y del contacto común, recibiendo enseñanzas del Mamo sobre la responsabilidad de ser hombre, padre y protector de la Sierra. El Poporo se convierte en su compañero de vida: la calabaza representa a la mujer y a la Madre Tierra, el palillo representa el principio masculino, y la mezcla de hoja de coca tostada con cal de conchas marinas molidas es la comunión con la palabra sagrada. Raspar el poporo es escribir su propia historia espiritual; es un registro imborrable de sus pensamientos diarios.

El rol espiritual de la mujer Wiwa: El hilo de la vida

Tradicionalmente se destaca la figura del Mamo, pero la espiritualidad Wiwa colapsaría sin la Saga (la contraparte femenina del Mamo). Las Sagas son mujeres sabias, poseedoras del conocimiento del nacimiento, la fertilidad, la botánica medicinal y la conexión con las madres espirituales de la creación.

El acto femenino por excelencia, el tejido de la mochila en fibra de fique, es en sí mismo una ceremonia continua:

La espiral de la creación: Al tejer en espiral desde la base hacia arriba, la mujer Wiwa está replicando la forma en que la Gran Madre tejió el universo.

Pensamiento materializado: Mientras teje, la mujer plasma su estado de ánimo, sus reflexiones sobre la familia y la comunidad. Una mochila no es un accesorio utilitario; es un contenedor de energía protectora y un mapa del pensamiento de su creadora.

Una Resistencia Basada en el Pensamiento

Para el pueblo Wiwa, el mundo actual sufre porque ha olvidado cómo escuchar. Mientras las sociedades externas buscan soluciones tecnológicas a las crisis climáticas, los sabios de la Sierra insisten en que la solución es espiritual: volver a pedir permiso, volver a agradecer, y entender que cada fragmento de la creación posee un alma que exige respeto. Su resistencia no se mide en armas, sino en la impecable persistencia de sus rituales en lo alto de la montaña.

José Enrique Arias Coronado

ariascoje71@gmail.com

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