• mar. Feb 3rd, 2026

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Ser rico no es pecado portada

Cuatro parámetros bíblicos para el buen uso del dinero

Ser rico no es llevarse el dinero

Hace unos domingos, la pastora predicaba acerca de cómo Elías fue llevado al cielo en carros de fuego, pero sus vestiduras quedaron aquí. Su aplicación fue: “No puedes subir a otro nivel en tu relación con Dios mientras sigas cargando las vestiduras (hábitos pecaminosos) del viejo hombre”.

La Biblia tiene la particularidad de que un solo pasaje puede tener una sola verdad, pero infinidad de aplicaciones. Por eso, mientras ella predicaba, mi mente hizo clic. Ese mismo pasaje me recordó una verdad que no debiésemos olvidar, pero que siempre olvidamos:

Cuando morimos, no nos llevamos absolutamente nada de lo que hayamos acumulado en este mundo.

Todo se queda aquí amigo rico

No nos llevamos ni siquiera un nanogramo de tierra del mugre que tengamos en las uñas. Lo material es terrenal, y en lo terrenal se quedará.

Para que entendamos lo profundo e impactante de esta verdad, está el ejemplo de Giorgio Armani, quien acumuló una fortuna de doce mil millones de dólares. Sin embargo, acaba de morir y no se llevó NADA, ABSOLUTAMENTE NADA de lo acumulado.

Qué triste es gastar toda una vida persiguiendo la meta de acumular riquezas para, al morir, pasar a la vida eterna sin que nada de eso te acompañe. Job sí que lo tenía claro: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo me voy”. (Job 1:21).

Pero dejar este devocional hasta aquí nos deja con una visión muy pesimista de la vida, casi que invitándonos a ser pobres, pusilánimes y enemigos de las riquezas, como sucedió con la teología de los años setenta, donde entre más pobres, más asegurada tenías la entrada al cielo.

Por esa razón, es necesario saber qué nos dice la Biblia acerca de las riquezas y para qué sirven. Lo primero es que, aunque todo esté a tu nombre, no es tuyo. Pertenece a Dios; tú eres un simple administrador o administradora de lo que tienes.

A partir de allí, todo se decanta en los siguientes parámetros.

¿Colaboraste con la extensión del reino de Dios?

Llámese diezmo, ofrenda, siembra, primicia, etc., es un rubro que Dios tendrá en cuenta al momento de pedir cuentas de su dinero.

¿Qué tanto honraste a tu padre y a tu madre?

Cuando la Biblia habla de honrar a los padres, se refiere también a lo económico. ¿Qué tanta honra estás dando a tus progenitores?

¿Usas el dinero para ayudar al prójimo?

Ser rico es para ayudar

¿Usas el dinero que ganas para ayudar a que se cumplan los sueños y se cubran las necesidades de quienes conoces, o solo piensas en ti?

Ante este tema, también se nos hacen advertencias: “Raíz de todos los males es el amor al dinero”.  

(1 Timoteo 6:10).

“Nadie puede amar a Dios y a las riquezas”.  (Mateo 6:24).

Recordemos que esa fue la tentación de Satanás para con Cristo: “Todos los reinos te daré si te arrodillas y me adoras”. (Mateo 4: 8 – 9).

Así las cosas, no pierdas de vista que si Dios te da la oportunidad de hacer riquezas, ellas deben servirte a ti y no al contrario.

Para terminar, debo decirte que Dios nos da dinero para que disfrutemos, y no para que sea una pesadilla. Tengas mucho o poco, disfruta lo bueno que haces con el dinero.

Compraste un jugo de naranja de dos mil pesos, disfrútalo. Comiste en el único restaurante siete estrellas en Dubái, donde cada plato cuesta dos mil quinientos dólares, disfrútalo. Ambos son regalos de Dios.

Son regalos materiales para disfrutar de este lado, porque cuando muramos, nada nos vamos a llevar.

Ósmel Córdoba Mejía

Instagram.com/Osmel.Cordoba

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